Si tu bebé empieza a llorar en cuanto lo acuestas en la cuna, en la alfombra de juegos o en la hamaca, no eres el único. Ya sea que intentes darte una ducha rápida, prepararte un café o simplemente estirarte un poco, muchos padres primerizos se enfrentan a esta misma situación: el bebé llora cuando lo acuestan.
Pero la verdad es que es totalmente normal. Y entender por qué ocurre esto puede marcar la diferencia entre sentirse impotente y sentirse empoderado.
¿Es normal que mi bebé llore cuando lo acuesto?
Sí, por supuesto. Tu bebé no está intentando ponerte las cosas difíciles, simplemente está siguiendo sus instintos naturales. En el útero, estaba constantemente rodeado de calor, movimiento y los latidos de tu corazón. Fuera del útero, cuando lo dejas solo puede sentir frío y sentirse desorientado.
Este comportamiento instintivo tiene su origen en su biología y en el desarrollo temprano del cerebro, y no en malos hábitos ni en una mala crianza.
¿Por qué llora mi bebé cuando lo acuesto?
Analicémoslo. Hay varias razones de tipo emocional y relacionadas con el desarrollo que explican esta reacción. Comprender cada una de ellas puede ayudarte a responder con seguridad y cariño.
1. Anhelan el contacto físico
Los bebés nacen con la necesidad de estar cerca. Desde una perspectiva evolutiva, permanecer cerca de quien los cuida era sinónimo de supervivencia. Tu recién nacido no distingue entre una habitación infantil moderna y la naturaleza salvaje; solo sabe que se siente más seguro cuando está contigo.
Sostener, abrazar y llevar al bebé en un portabebés satisfacen esta necesidad fundamental de seguridad y apego.
2. Todavía no comprenden la permanencia de los objetos
Tu bebé puede pensar que te has ido si no te ve ni te siente. Esto se debe a que aún no ha desarrollado la permanencia de los objetos, es decir, la capacidad de comprender que las cosas siguen existiendo aunque no las vea.
Esta capacidad se desarrolla durante los dos primeros años de vida y pasa por varias etapas:
- 0-4 meses: Si no te ven, ya no existes (para ellos).
- 4-8 meses: Puede buscar objetos parcialmente ocultos.
- De 8 a 12 meses: Empezará a buscar objetos completamente ocultos y puede mostrar ansiedad por separación.
- 12-24 meses: La permanencia de los objetos está plenamente desarrollada.
Por eso llevar al bebé en un portabebés ayuda tanto: porque saben que estás ahí, sienten los latidos de tu corazón y pueden relajarse.
3. Les sorprende el cambio
Los recién nacidos presentan un marcado reflejo de Moro (reflejo de sobresalto), por el que extienden los brazos cuando perciben un cambio repentino. El simple hecho de acostarlos puede desencadenar este reflejo, sobre todo si la superficie es más fría o más firme que el calor de su cuerpo.
Esto explica por qué los bebés suelen despertarse en cuanto su cuerpo toca el colchón de la cuna.
4. Están pasando por una etapa de irritabilidad o sufren el «llanto púrpura»
Entre las dos semanas y los tres o cuatro meses, muchos bebés pasan por una etapa de irritabilidad que alcanza su punto álgido alrededor de las seis semanas de edad. Conocida como el «llanto PURPLE», se caracteriza por:
- Momento álgido del llanto
- Un momento inesperado
- Se resiste a calmarse
- Expresión de dolor
- Llanto prolongado
- Irritabilidad al atardecer
Puede que el simple hecho de cogerlos en brazos no los calme de inmediato, pero soltarles suele empeorar las cosas.
5. Malestar o sobreestimulación
A veces, los bebés lloran cuando se les acuesta por motivos físicos:
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Pañal sucio
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Gases o cólico
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Reflujo o molestias abdominales
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Sentir demasiado calor o demasiado frío
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Sentirse abrumado por las luces, los sonidos o el movimiento
El contacto reconfortante en un portabebés o una hamaca puede ayudar a restablecer su sistema sensorial.
Cuando el bebé llora en la cuna o en la hamaca
Muchos padres dicen: «Mi bebé llora en cuanto lo acuesto en la cuna» o «Mi bebé llora cuando la acuesto en la alfombra de juegos».
Esto es muy habitual porque estos lugares, aunque son seguros, privan al bebé de la cercanía física de la que depende. La hamaca Evolve Ergobaby Evolve es una herramienta de transición ideal, sobre todo para esos momentos en los que necesitas tener las dos manos libres pero quieres tener al bebé cerca, en una posición segura y ergonómica.
Prueba estas estrategias:
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Calienta la sábana de la cuna con una almohadilla térmica (comprueba siempre la temperatura con la mano y nunca coloques al bebé sobre una superficie que esté caliente al tacto).
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Coloca una camiseta usada o un trozo de muselina cerca de ellos (de forma segura) para que tu olor les transmita tranquilidad.
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Mece suavemente al bebé en la hamaca antes de alejarte, pero sin perderlo de vista.
Cómo calmar a un bebé que llora cuando se le deja en la cuna
A continuación te ofrecemos algunas estrategias prácticas y avaladas por expertos que te ayudarán a facilitar esta transición tanto para ti como para tu bebé.
1. Lleva a tu bebé contigo
Utiliza un portabebés ergonómico como el Omni Deluxe o Embrace de Ergobaby. Es lo más parecido a la sensación del útero, tan cálido y acogedor. Llevar al bebé contigo no solo calma el llanto, sino que fomenta el vínculo afectivo, favorece la lactancia materna y reduce los síntomas del cólico.
2. Prueba una herramienta de transición, como un «bouncer»
La hamaca Ergobaby está diseñada para ofrecer un apoyo ergonómico desde el primer día, ya que incluye un relleno para bebés. Úsala cuando necesites descansar los brazos o mientras cocinas, te duchas o comes. Su movimiento oscilante natural calma al bebé sin necesidad de pilas ni ruido, y se adapta al crecimiento de tu bebé hasta la etapa de niño pequeño. Vigila siempre a tu bebé mientras está en la hamaca y sigue las directrices de seguridad de la JPMA y del fabricante.
3. Reacciona rápidamente ante las señales
Aprende a interpretar las señales de tu bebé antes de que empiece a llorar a gritos. El hecho de que se muestre inquieto, gire la cabeza o parpadee puede ser señal de que se siente incómodo o necesita contacto. Reacciona con prontitud y con calma.
4. Juega al «cucú-tras» y a juegos en los que se esconden objetos
Esto favorece el desarrollo de la permanencia de los objetos. Convierte en un juego divertido el hecho de desaparecer y reaparecer; así les enseñas que la separación no es permanente.
5. Envuelve al bebé de forma inteligente
Un envoltorio bien ajustado puede ayudar a calmar el reflejo de Moro y simular la sensación de estar en brazos.
6. Crea una rutina relajante
Ya desde el nacimiento, a los bebés les encanta la previsibilidad. Una sencilla rutina para relajarse antes de la siesta (luces tenues, ruido blanco, un suave balanceo) les transmite una sensación de seguridad, incluso cuando no están en tus brazos.
¿Dejará mi bebé de llorar cuando lo acueste?
Sí... con el tiempo. A medida que su cerebro madure, harán lo siguiente:
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Desarrollar la permanencia de los objetos
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Aprende técnicas para calmarte por ti mismo
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Ten la seguridad de que siempre volverás
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Siéntete reconfortado por las rutinas y el entorno
En algunos bebés, este cambio se produce a los 6 meses. En otros, puede tardar más tiempo. La ansiedad por separación puede incluso volver a intensificarse entre los 9 y los 12 meses, pero desaparece con constancia y cariño.
Situaciones de la vida real y soluciones
El bebé se despierta cuando lo acuestan en la cuna
¿Por qué? Reflejo de sobresalto o malestar
Prueba lo siguiente: envuélvelo en una manta, espera a que entre en una fase de sueño profundo y bájalo con suavidad, empezando por los pies.
El bebé llora cuando lo acuestan durante el día
¿Por qué?: Necesita estar cerca o se aburre
. Prueba esto: Usa un portabebés o ponlo en una hamaca donde pueda verte.
El bebé llora cuando lo acuestan después de comer
¿Por qué? Reflujo o gases
. Prueba lo siguiente: Mantén al bebé en posición vertical durante 20-30 minutos después de darle de comer; colócalo en una hamaca ligeramente inclinada, pero asegúrate de que no se quede dormido mientras está en ella.
No estás «malcriando» a tu bebé, lo estás apoyando
Acabemos con un mito: coger demasiado al bebé NO lo malcría. Los bebés lloran cuando los dejamos en el suelo, no para manipularnos, sino para comunicarse. Les estás enseñando a confiar, a sentirse seguros y a crear vínculos afectivos. Y con las herramientas adecuadas, puedes satisfacer sus necesidades sin dejar de lado las tuyas.
La solución Ergobaby: herramientas para fomentar el vínculo afectivo (y mantener la cordura)
Ya sea para llevar al bebé en un portabebés, mecerlo o envolverlo en una mantita, Ergobaby ha diseñado cuidadosamente productos que te ayudan a tener al bebé cerca, de forma segura y cómoda.
MochilaOmni Deluxe : comodidad gracias a su malla transpirable para llevar al bebé todo el día
HamacaEvolve : desde el nacimiento hasta la primera infancia, ofrece un apoyo ergonómico a medida que crecen
Pañales Ergobaby Swaddlers: a prueba de fugas, muy cómodos y facilitan el cambio de pañales
Esta etapa no durará para siempre
Puede resultar agotador cuando tu bebé solo quiere que lo cojas en brazos, pero esta etapa es pasajera. Al comprender los motivos científicos que hay detrás del llanto de tu bebé y responder con paciencia, atención y apoyo, estás sentando las bases para que se convierta en un niño seguro de sí mismo y con confianza.
No estás «fallando» si tu bebé llora cuando lo acuestas. Estás siendo un padre o una madre atento y maravilloso.